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martes, 7 de enero de 2014

18 de febrero de 2014.

Es el día fijado para la publicación de la última novela de Enrique Vila-Matas: "Kassel no invita a la lógica". Ese día estaré de vacaciones, no sé si convaleciente de mi ansiada operación de miopía (aprovechar las vacaciones para operarse, manda huevos), pero cegato o no, ese día me compro el libro. Es una tradición que desde hace unos años he cumplido a pesar de los avatares, sinsabores y vicisitudes de la vida: comprarme el último V-M el día exacto de su publicación. Y a veces he conseguido comprarlo el día anterior...

lunes, 6 de enero de 2014

Leer "Guerra y paz"..., ¿pero cuál?

La edición de Mondadori tiene unas mil cien páginas. La de Mario Muchnik (la que quizá sea la mejor) unas 1900, casi 2000. Luego hay un librito editado por Juventud que sólo tiene 500. Evidentemente es una edición abreviada. Si te lees esta edición no puedes pensar que te has leído "Guerra y paz". La edición de Mondadori se supone (será) que es la primera versión que dio como definitiva Tolstoi. Mario Muchnik incluso escribió un libro sobre la tarea de traducción de la novela. Les tomó cuatro años, traducirla, al Taller de Mario Muchnik. Creo que hay otra edición que toma la versión de Muchnik pero que incluye en un apéndice las frases en francés traducidas al castellano. Pero el gran problema de esta novela es lo GRANDE que es. No te la puedes llevar al trabajo así como así. Si hasta puedes hacer bíceps con este tochazo. Bueno, ya comentaré algo cuando la lea. Me temo que antes leeré "Los hermanos Karamazov". Más que nada porque sólo tiene 1000 páginas.

lunes, 30 de diciembre de 2013

"Twist" de Harkaitz Cano

Aunque este año he leído muy pocos libros, y me he centrado más en la poesía, los aforismos, y algunos ensayos; de las pocas novelas que he leído, la que más me ha gustado es "Twist" de Harkaitz Cano. Escrita originalmente en euskera, traducida al castellano por Gerardo Markuleta, y publicada por Seix Barral.

Creo que es la mejor novela de Harkaitz. Una obra mayor.

Como mayor es también su libro de crónicas neoyorquinas "El puente desafinado", también escrita originalmente en euskera (y cuya primera aparición pública fue en el ya no existente diario Egunkaria).

lunes, 2 de diciembre de 2013

DIVORCIO EN EL AIRE

Esta noche he empezado a leer esta novela de Gonzalo Torné, publicada por Mondadori. Llevo muy pocas páginas pero me está gustando muchísimo. Este chico escribe muy bien.

martes, 5 de noviembre de 2013

2012 y 2013 (2)

Evidentemente, lo primero de todo es decir que la Real ha empatado a cero contra el Manchester. No he visto el partido porque no lo echaban en abierto. En su lugar, he estado leyendo. Concretamente "Operación Dulce", de Ian McEwan (que no me está "atrapando" tanto como esperaba). El Madrid no sé si ha ganado, ha perdido o ha empatado.



Esto irá más rápido que el otro día, espero. Primero tengo que mirar dónde me quedé... Me quedé en:


NOVIEMBRE DE 2012:

-"Mr. Gwynn", de Alessandro Baricco. No la entendí.

-"El diablo a todas horas", de Donald Ray Pollock. Novelón. Brutal. Salvaje. Dura. Faulkner pasado por Stephen King.


DICIEMBRE DE 2012:

-"Perdita Durango", de Barry Gifford. No me gustó. Tampoco he visto la peli.

-"Fragmentos de un cuaderno manchado de vino", de Charles Bukowski. Cuánto más lo leo, más me gusta (ahora estoy leyendo "Ausencia del héroe").


MARZO DE 2013:

(Tres meses sin leer nada...).

-"La máquina de follar", de Charles Bukowski. El viejo Hank vino a rescatarme.


JUNIO DE 2013:

(Otros tres meses sin tocar un libro).

-"Las luces interiores", de Karmelo C. Iribarren. Ahora fue el bueno de Karmelo quien vino a salvarme de mi estado catatónico.

-"El gran Gatsby", de Francis Scott FitzGerald. Segunda vez que leía esta novela. Esta segunda vez me gustó mucho más que en la primera lectura. Pude apreciar porqué todo el mundo dice que es una de las mejores novelas norteamericanas de la primera mitad del siglo XX.


SEPTIEMBRE DE 2013:

-"Victoria", de Joseph Conrad. Muy pero que muy buena. No sé si todo Conrad es bueno, pero voy a irlo comprobando: tengo pendientes "El copartícipe secreto", y "El espejo del mar". Pero la que más me ha gustado de todas las que llevo leídas es "Bajo la mirada de Occidente".


Y lo voy a dejar aquí. Espero volver pronto.

Ah, que no dije cuál era mi preferida de Chandler: "El largo adiós", cómo no.

sábado, 2 de noviembre de 2013

Presente

"2012 y 2013, lo que leí durante la crisis de la treintena"

No sé por qué pongo comillas en los títulos de las entradas. Es algo que hago (que hacía) a veces, pero no siempre. Igual mejor no ponerlas nunca.

Por supuesto que he leído algo, estos dos años tristones. Muy, pero que muy poco. Y claro, he anotado lo que he leído. No faltaba más. Siempre lo he hecho. Desde el 96 (18 añitos recién cumplidos, qué guapo eras cabrón, toda la vida por delante).

Lecturas:

2012:

ENERO:

-"Mujeres", de Charles Bukowski. Segunda lectura o primera relectura, da lo mismo. (Bukowski es, voy a decir una chorrada -una boutade que dirían los pedantes-, Bukowski es como Baroja: escribió de todo y todo lo parecía hacer con una facilidad. ¡Pero si escribió miles de poemas! ¡Y cientos de relatos! Bukowski, un grande. Un escritor para buenos lectores, no solo para adolescentes pajilleros que empiezan a emborracharse por primera vez, como dice alguna gente).

-"Lo prohibido", de Galdós. Pedazo novelón. Aunque de Galdós, mi preferida es "Misericordia".

-"La ventana alta", de Raymond Chandler. No es su mejor novela, pero todo lo que escribió Chandler es bueno. Tiene por ahí tres cuentos fantásticos que no he leído, y no sé si leeré... ¿Chandler en el género fantástico? Bueno, los acabaré leyendo, para qué voy a mentir. A quién voy a engañar. Próxima lectura de Chandler: "Todos los cuentos", un buen tocho publicado por RBA.

-"Días tranquilos en Clichy", de Henry Miller. Novelita corta de la que casi no me acuerdo.

-"Los placeres del condenado", de Bukowski. Qué voy a decir de la poesía de Bukowski...

-"Cosecha roja", de Dashiell Hammett. No me gusta demasiado Hammett. Primero Chandler, luego Jim Thompson ("1280 almas", buah). Entre los que están en activo (autores de novela negra), me quedo con John Connolly.

-"La dama del lago", de Raymond Chandler. No recuerdo si me gustó más "La ventana alta" o "La dama...". Da igual. (Digo mucho "da igual", últimamente. Da igual, qué más, a quién le importa, que le den. Paso. Paso de todo. Que le den. A todo).

-"Historias de Pat Hobby", de F. Scott FitzGerald. Mi novela de FitzGerald preferida es "Hermosos y malditos". Luego vendría "El gran Gatsby". Todavía no he leído "Suave es la noche" ("Tender is the night",qué bonito en inglés; ¿"tender es con hache o sin hache?, espero que sea sin hache). Las "Historias de Pat Hobby" son un descojono. Y tristes también. Ahí está lo bueno. Todo lo cómico tiene algo de triste. Si lo sabré yo, que iba por la calle y me descojonaba de mí mismo, de mis meteduras de pata. Pero estoy volviendo a reírme, de mí y de los demás. Me estoy recuperando. Poquito a poco.

-"Atravesando la noche", de Karmelo C. Iribarren. Un maestro, Karmelo.

FEBRERO:

-"La hermana pequeña", de Raymond Chandler. Tampoco es ésta mi favorita.

-"El asesino dentro de mí", de Jim Thompson. Me impresionó mucho más "1280 almas".

-"El cónsul honorario", de Graham Greene. Le tendrían que haber dado el Nobel. "El fin del romance", "El factor humano", "El poder y la gloria", "Brighton Rock", etc.

-"Sueños de Bunker Hill", de John Fante. No la recuerdo demasiado. "Pregúntale al polvo" es la novela que recomendaría a cualquiera que no haya leído a Fante Padre (su hijo también es la hostia, a ver si editan alguna cosa más de él).

-"Diario de invierno", de Paul Auster. Me costó todo el mes de febrero leerlo. Un poco coñazo.

MARZO:

-"La vida ondulante", de Ramón Eder. Los aforismos de Ramón son como flechas en el corazón.

-"Discothèque", de Félix Romeo. Divertidilla, pero sin más. "Amarillo" es otro tema. "Amarillo" te llega al alma. Joder que de tópicos.

-"Aire de Dylan", de Vila-Matas. Vila-Matas para mí es el mejor escritor español contemporáneo. El que más me gusta. Pero en esta novela no está el mejor Vila-Matas. Cuando Vila-Matas no se disfraza como protagonista y cede el protagonismo, valga la redundancia, a otros personajes, la novela pierde algo de su encanto. El encanto de las novelas de Vila-Matas (tan imitadas últimamente, incluso yo lo intenté, y fracasé, claro) se encuentra en el propio Vila-Matas ficcionado. Y en "Aire de Dylan" Vila-Matas no está. O yo no lo recuerdo, por lo menos.

ABRIL:

-"Diario. Una novela", de Chuck Palahniuk. Me gustó bastante, me parece. Para su clase de lengua castellana, mi sobrino tiene que elegir una lectura (ha leído unos relatos de Lovecraft: lengua española y lee a Lovecraft, y la profesora tan contenta. Y en clase de euskera les hacen leer "El curioso incidente del perro a medianoche" traducido al euskera...). Le voy a recomendar a mi sobrino, para su clase de castellano, "Asfixia", de Chuck Palahniuk.

-"El asesinato de Roger Ackroyd", de Agatha Cristhie, claro. Otra como Baroja. Prolífica de morirse frente a la máquina de escribir o el cuaderno.

-"Sonata a Kreutzer", de Tolstoi. No me acuerdo del argumento ni de nada... Pero es buena, dicen. No lo pongo en duda.

MAYO:

-"El Premio Herralde de Novela", de Jordi Bonells. Es una novela, pese a lo que pueda hacer pensar el título. Me gustó.

-"Robar en American Apparel", de Tao Lin. Bueno, bien, yo qué sé. Una mierdecilla, igual.

-"Algún día este dolor te será útil", de Peter Cameron. De ésta sí que me acuerdo, joder. Muy buena. Sí.

JUNIO:

-"Victoria", de Knut Hamsun. Me acuerdo de "Pan" pero no me acuerdo de "Victoria". "Hambre" todavía no la he leído.

-"Tú y yo", de Niccolò Ammaniti. Sí, me acuerdo. Una novela cortita. Bella y triste como una novela de Kawabata.

(Hostias, pensaba que iba a tardar mucho menos en escribir esta entrada. Como me duelen las cervicales de estar con el teclado).

-"Playback", de Raymond Chandler. Sí, me dio fuerte por Chandler, el año pasado. Tampoco es mi favorita. Creo que viene un poco más tarde, ¿o fue antes?

JULIO:

-"Veronika decide morir", de oh, no, Paulo Coelho. Joder, a lo que llega uno cuando está jodido. Tenía que haber leído "Suicidio" de Levé y no a Coelho. Madre mía. Que no lo pongan en mi tumba: leyó a Coelho. No, por favor, tengo excusa: estaba jodido, pirao.

AGOSTO:

-"Una biblioteca de verano", de Mary Ann Clark Bremen. Creo que era una de esas novelas que se leen cuando uno está muy tranquilo.

-"Los atormentados", de John Connolly. Muy buena. Uno de los mejores, como he dicho más arriba.

OCTUBRE:

-"El cuaderno francés", de Ramón Eder. No se me ocurre ahora otra cursilada como la de antes del corazón. Como un puñetazo en la mesa (frase hecha, pero es lo que es, es lo que hay).

-"Los amantes", de John Connolly. Mirar más arriba.

-"Las leyes de la frontera", de Javier Cercas. Cierto regusto a Marsé. Pero Marsé es mucho Marsé ("Un día volveré" he ahí el gran novelista).

NOVIEMBRE:

-"Fascinación", de Don DeLillo. DeLillo tuvo el mismo puto trabajo que tengo yo.

-"Algo que nunca debió pasar", de Juan Velázquez. Segunda novela de Juan Velázquez. Tan buena como la primera, "Hombres sin suerte". Por gusto personal, me quedo con "Hombres sin suerte", que se reedita ahora me parece.

-"Aquí y ahora. Cartas 2008-2011", correspondencia entre Paul Auster y J. M. Coetzee. Más sosos los dos...

-"Foe",de Coetzee. Buena.


Y sigo otro día, que ya estoy escoñao o descoñao o como se diga.


viernes, 11 de noviembre de 2011

"Leer en noviembre"




Estos tres libros sí que me los he devorado a gusto. Totalmente recomendables. Memorables.
Me faltan los libros de Diego Vasallo y Michel Gaztambide. El libro de Diego Vasallo no lo he podido encontrar en mis tres o cuatro librerías de cabecera.

viernes, 14 de octubre de 2011

"Leyendo..."


Estos días estoy leyendo:

"Siete años", de Peter Stamm.

Que alterno con:

"Crónicas de motel" de Sam Sheppard.

Y:

"Trabajos forzados" de Daria Galateria.

Este último es un ensayo bastante ameno que trata de los distintos trabajos que se vieron obligados a ejercer algunos escritores. Habla, por ejemplo, de Kafka en la compañía aseguradora. De Bukowski, cartero (amén de mil y un empleos de pacotilla). De Raymond Chandler, contable en una compañía petrolífera. De la marca de perfumes y cosméticos que "sacó" Colette. T. S. Elliot trabajando, feliz, en un banco.

(Yo también sería feliz trabajando en un banco...).

En total son 25 los escritores retratados.

Muchos de ellos (Malraux, Paul Claudel, Paul Morand o Bruce Chatwin), tuvieron eso que podríamos llamar "trabajos de alto nivel". La verdad es que, en un libro titulado "Trabajos forzados", prefería que abundaran más aquellos escritores que tuvieron malos empleos, los que vivieron a salto de mata, como Raymond Carver.

Como aspirante a escritor, y trabajador "normal", el tema de en qué trabajaron o en qué trabajan algunos escritores me interesa bastante.

Roberto Bolaño de vigilante de un camping.
Magnus Mills, montador de cercas y conductor de autobús (cuando su novela "El encierro de las bestias" fue nominada al Booker, pudo dejar de conducir autobuses -rojos, supongo-, y dedicar las mañanas a una actividad mucho más productiva: nadar en la piscina).
Don Delillo, que trabajaba en un parking mientras escribía su primera novela.
William Faulkner tuvo varios trabajos, uno de ellos de recepcionista o conserje en una universidad. Es muy conocida la anécdota de la entrevista que le hicieron en la "Paris Review", donde dijo que el mejor empleo que le habían ofrecido era de portero -pero no, creo que la palabra que utilizó no era portero...- en un burdel.
Karmelo C. Iribarren trabajó muchos años en un pub.
Ramón Eder trabajó de recepcionista en un hotel para citas, en París. Fue él, Ramón, quien descubrió que ese mismo hotel lo había frecuentado Proust para sus "sesiones".
David Monteagudo, que saltó a la fama literaria hace un par de años con la novela "Fin", trabajaba en una fábrica, creo que de cartones.
Óscar Gual es informático, si no recuerdo mal.
Henry Roth, trabajó de un montón de cosas, entre ellas de fontanero.


viernes, 16 de septiembre de 2011

"Los mejores del verano (2011)"


Queda una semana (más o menos) para que se termine este verano tan temido (por mí), y que finalmente ha resultado ser uno de los veranos en que mejor me lo he pasado. He leído menos que otros veranos. Incluso he leído peores libros que otros veranos. Pero, sinceramente, me la suda. A pesar de haber leído menos..., he leído, también este verano, mucho. Y si otros veranos los recuerdo porque leí “Madame Bovary”, “El mundo según Garp” o “Doctor Pasavento”, este año he leído algunos libros que aunque no me hayan gustado tanto como los citados, sí que me parece que no he perdido el tiempo con sus lecturas. He aquí una selección de lo mejor que he leído (los otros libros, los malos, malísimos, no los pienso mencionar, mejor olvidarlos):

-“Las noches del Buen Retiro”, de Pío Baroja. (No es lo mejor de Baroja, pero es mucho mejor que el 90 % de las novelas que se encuentran, ahora mismo, tiempo de novedades otoñales, en las mesas de exposición de las librerías).

-“Asco”, de José Ángel Barrueco.

-“Cuerpo”, de Harry Crews (quizá esperaba reírme más con la novela, pero la lectura fue divertida, y el final me dejó un poco tocado).

-“Chump Change”, de Dan Fante (Dan Fante es el hijo de John Fante, el autor, entre otras novelas, de “Pregúntale al polvo” –buenísima-. Ahora mismo acaban de publicar, Sajalín editores, otra novela de Dan: “Mooch”, que por cierto, me he comprado esta misma tarde).

-“El demonio”, de Hubert Selby Jr.

Y no puedo dar más títulos, en cuanto a la ficción se refiere, porque los otros libros que he leído en estos meses de sol, lluvia, otra vez sol y otra vez lluvia y otra vez gira la rueda..., han sido, por decirlo suavemente, decepcionantes.

Pero sí que ha habido un libro de no ficción que me ha dejado muy tocado. Es uno de los mejores libros que he leído en mucho tiempo. Ha sido leer este libro y meterme de lleno en la obra de este autor (al que había leído hace unos años, pero entonces no sé qué me pasó, supongo que andaba un poco despistado porque no volví a él). Hablar de este autor es difícil porque es uno de los mejores escritores en español actuales. Es alta literatura. Su prosa y su poesía son palabras mayores. Creo que no hay ningún otro escritor español actual que pueda llegar a hacerle sombra.

Hablo de Roger Wolfe. Hablo de “Siéntate y escribe”. El mejor libro publicado en España este año 2011. No sólo eso: creo que “Siéntate y escribe” es, de los libros que se han publicado este año, el único imprescindible. Los demás, pues bueno, algunos están bien, para pasar el rato... Pero los ensayos-ficción de Wolfe son libros de adultos. Uno lee a Wolfe y luego lee a otro de sus colegas contemporáneos, y lo único que puede decirse es que, lo que hacen los demás, comparado con Wolfe, es un juego de niños.

La mayor parte de la poesía de Wolfe está reunida en “Noches de blanco papel”, editado por Huacanamo. Es un libro de unas quinientas páginas que, sin embargo, me devoré en unas horas.

Esta misma tarde he recogido en mi librería de cabecera “Oigo girar los motores de la muerte”, otro de los ensayos-ficción de Wolfe. Publicado por DVD en 2002, no he tenido problemas para encargarlo y hacerme con un ejemplar. No sé qué hago escribiendo aquí, en lugar de estar leyéndolo.

viernes, 27 de mayo de 2011

"El árbol de la ciencia" de Pío Baroja.


Anoche empecé a leer, por segunda vez, “El árbol de la ciencia”, de ¿hace falta decirlo?, Pío Baroja.

La primera vez que leí esta novela fue por obligación. Me o nos la mandaron en clase. Yo sabía quién era Baroja: un viejo con txapela. Cómo me iba a gustar a mí algo que hubiera escrito un viejo con txapela, si yo era un chaval y a mí lo que me gustaban eran las fiestas y las chicas (da igual el orden). No era muy buen estudiante, en esa época no. Pero no tan malo, leí el libro cuando podía haberle pedido a algún compañero que me contará de qué iba.

Ah, el viejo Baroja, cómo me gustó esa novela leída por obligación. Es en la adolescencia cuando uno cree estar descubriendo el mundo y, joder, descubrir a Baroja fue algo increíble. Para nada me esperaba una novela así. Una novela que me llegó muchísimo.

Esta novela me acompañó muchos años en la memoria. Unos cinco o seis años después, un amigo se fue a Pamplona a estudiar la carrera de medicina y, cuando los viernes o los sábados por las noches nos hablaba a los amigos de lo que hacían con los muertos, yo, al oírle, recordaba esa sala de disección de Baroja que siempre imaginé, no sé porqué, con una luz gris.

(En la novela de Baroja, los estudiantes se gastan bromas con los cadáveres. Uno, por ejemplo, coge un brazo y saluda a un compañero con el brazo muerto en lugar de con el suyo. Este amigo mío, también nos contaban las bromas que, más de cien años después, se gastaban los estudiantes en su universidad, con los muertos. Cómo, las mujeres, tenían la vagina tapada con cera para que no fueran los estudiantes graciosetes a meterles el dedo).

El chaval que era entonces y el “chaval” que soy ahora no son el mismo, pero no hay muchas diferencias entre los dos, sin embargo. Hay un montón de lecturas entre uno y otro, un puñado de experiencias, algo de aprendizaje, pero poca cosa más.

El chaval que en la adolescencia disfrutó leyendo “El árbol de la ciencia” vuelve a leerlo un montón (un montón es un decir) de años después y descubre que vuelve a disfrutar de la lectura.

Pero ahora también ve que, esta vez, lo está disfrutando más. Porque tiene más lecturas y aprecia detalles que aquella primera vez seguro no vio.

Ya entonces subrayaba los libros. Mi ejemplar de “El árbol de la ciencia” hasta ayer apenas estaba subrayado.

Las pocas cosas que subrayé entonces no las subrayaría ahora.

El montón de frases que estoy subrayando ahora..., ¿cómo no las subrayé en aquella primera lectura?

“El árbol de la ciencia” se publicó en 1911, hace ahora la cifra redonda de cien años. Ha sido casualidad que lo volviera a leer, este año y no el anterior o el que viene. De hecho, ayer dudaba entre volver a leer la historia de Andrés Hurtado o volver a leer las “Aventuras, inventos y mixtificaciones de Silvestre Parados”.

Cien años..., y muchas cosas de las que leo en “El árbol de la ciencia” las reconozco ahora, en este presente que vivimos.

(En realidad más de cien años, pues aunque publicada a principios de la segunda década del siglo XX, la novela se desarrolla entre 1887 y 1896, más o menos, si nos atenemos a la propia experiencia de Baroja).

Que las novelas picarescas del Siglo de Oro no se escribieron porque les diera la gana a los autores, sino porque España era un país de pícaros y el autor, quiera o no, consciente o inconscientemente, de alguna manera siempre acaba representando en sus obras la sociedad en la que vive.

España ha sido, es y será, un país de pícaros.

Muchos pícaros hay en las novelas de Baroja, como esos estudiantes de los que hablaba antes.

Y el famoso “vuelva usted mañana”, de Larra, cuántas veces lo habremos oído...